jueves, 5 de febrero de 2015

579.- Finding Vivian Maier


A pesar de la reticencia inicial que puedas tener a ver un documental, y más aún un documental sobre una desconocida que por lo visto tomaba fotos y nunca las revelaba, te lo recomiendo vivamente.
Y no porque esté nominado al Oscar, porque cuando llevas 5/10 minutos te dices a ti mismo ¡Dios, estoy atrapado!, ¿será verdad todo esto o es un mockumentary diseñado para tomarme el pelo?

Un joven va a una subasta parecida a las que vemos en televisión en esa inmensidad de programas dónde unos tipos pujan por basura y encuentran… basura.
Está haciendo un trabajo de historia y puja por unas cajas llenas de negativos fotográficos. Pertenecen a una desconocida, Vivian Maier, una cuidadora de niños que por lo visto dedicaba su tiempo (todo su tiempo) a hacer fotos. Cuando empieza a mirarlos se da cuenta que puede estar ante el trabajo de una de las más brillantes fotógrafas del siglo XX.
Y esto precisamente es lo primero que impacta en este documental, la calidad de las fotografías, la belleza, los retratos de la gente de Nueva York, los experimentos con la luz, la emoción.




Yo no soy fotógrafo, pero creo que cualquier profesional o aficionado tiene la obligación de ver este documental, aunque sólo sea por la cantidad de ideas sobre encuadres, uso de la luz, composición…
En un momento del documental un reconocido galerista de Nueva York compara las fotos de Vivian Maier con algunas realizadas por los mejores fotógrafos de la historia. Y os aseguro que no hay gran diferencia.

El acierto del documental está en ir avanzando en la historia de esta mujer a través de los recuerdos de las personas a las que cuidó o que la emplearon en sus casas. En descubrir como un talento tan grande estaba en manos de algún que otro inútil. En vislumbrar su soledad, sus miedos y su locura.
Y a la vez en quedar asombrados con su capacidad para retratar toda una vida.
¿Por qué no fue reconocida como la increíble fotógrafa que fue?
Las comparaciones argumentales con otro de los grandes documentales de los últimos años (incluso en el título) “Searching for Sugarman” son inevitables. Sixto Rodríguez en el mundo de la música, Vivian Maier en el mundo de la fotografía como arte. No importa ambas son grandísimas películas.



Al final, personalmente me quedó una pregunta sin respuesta. ¿Cuánto arte, cuántos genios en todos los campos del conocimiento humano tienen todo su trabajo en los basureros, perdidos para siempre?
 O en algún cubículo esperando a ser descubiertos.

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