lunes, 1 de diciembre de 2014

571.- How to get away with murder


"How to get away with murder”, no es una serie que vaya a  pasar a la historia, pero indudablemente es de lo más entretenido y estimulante que podemos encontrar ahora mismo en cuanto a las ficciones de abogados y tribunales.

La serie es dinámica y está muy medida para darnos pistas de todo lo que sucede con cuentagotas. Lo que parece claro en un momento se puede desbaratar poco después al darnos alguna nueva información.
Tiene un balance perfecto de tensión sexual entre los propios protagonistas.
Hay sexo gay, interracial, sentimientos e infidelidades continuas. Tenemos a la que sólo busca casarse, a la que sólo quiere sexo, a la reprimida, al buen chico, al gay, al ligón compulsivo… lo dicho, todos los palos.
Pero aún así, si sólo tuviésemos esto no tendríamos nada del otro mundo. Necesitamos un plus de calidad. Y ese plus lo da Viola Davis.


La actriz (con uno de los traseros más potentes y las espaldas menos femeninas que he visto en mi vida) está magistral.
Cuando ejerce de profesora dura y abogada implacable es una roca. Cuando muestra sus sentimientos como esposa enamorada y desvalida, siempre al borde de las lágrimas y protegiendo a su marido… comprendes sus motivos. Y las escenas dónde se deja ver tal y como es en realidad, sin maquillajes ni adornos, no me extrañaría que le reportasen algún que otro premio de interpretación.


La serie se mueve a dos niveles, por un lado van resolviendo (o no) un complicado caso judicial en cada episodio, y por otro hay una trama general con un asesinato que les envuelve a todos ellos y que propicia los cliffhangers que hay al finalizar cada capítulo.
¿Serán ellos mismos los asesinos en un posible episodio final?
Me temo como casi siempre que ahí es dónde nos vamos a quedar con la miel en los labios y que no lo van a resolver para tenernos atados a una posible segunda temporada.


Quizás el error más grande de la serie está precisamente en su premisa inicial de enseñar a unos cuantos alumnos excepcionales a trabajar en casos reales. Es una idea muy "televisiva" pero si lo piensas  medio segundo parece absolutamente imposible  que una reputada abogada contrate y estimule a sus alumnos de primer grado para que le ayuden a resolver casos de asesinato, consigan  pruebas falsas, compitan hasta la ilegalidad, engañen a quién sea, infrinjan todo tipo de códigos de buenas prácticas y…
Bueno, la serie hay que verla.


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